19 de febrero de 2012

El dibujo a lo largo de la historia


Junto con los gestos y la voz, el dibujo es uno de los lenguajes más antiguo y universal, mediante él podemos expresar y describir imágenes del mundo que nos rodea, explicar sus formas y hasta realizar asociaciones.

El dibujo ha venido considerándose tradicionalmente como instrumento de perfeccionamiento del trabajo de pintores y escultores, teniendo lugar su aprendizaje en la Academia y en el taller. Aun así, debemos reconocer que cada uno de nosotros está en capacidad de dibujar, pues para dibujar, primero se leen las formas y luego se describen. Este es un ejercicio expresivo, que puede llegar a dominarse tras un período de aprendizaje y práctica, educa la inteligencia hasta el punto de que el dibujante sin necesidad de ser un artista puede ser capaz de mostrar a través del dibujo una forma de expresión abstracta. Hay diversas técnicas y herramientas como podemos ver en este enlace.

Así, el dibujo es una herramienta de comunicación importante porque permita la manifestación sensible de una idea. La tarea de representar el entorno y los objetos, o de recrearlos y establecer asociaciones nuevas, que es en ultima instancia la esencia del dibujo, es una actividad noble que debe ser valorada por su utilidad para facilitar la comunicación entre quienes tenemos grandes brechas educativas, sociales y culturales.



Desde las cuevas del paleolítico, hasta los abrigos rupestres, el dibujo aparece como lenguaje de comunicación de acontecimientos mágicos, como motivo ornamental, o inclusive con carácter no figurativo, en forma de pictografía aún por descifrar; estos dibujos denotan un alto grado de complejidad y demuestran que el arte del dibujo estaba ya desarrollado en la época prehistórica.


En el antiguo Egipto se utilizaban como modelos para la pintura y la escultura dibujos a tinta sobre papiros y fragmentos de vasijas incisos con figuras y motivos, como ocurría en Mesopotamia con los dibujos tallados en tablillas de arcilla. Estos dibujos, marcados en un principio por la estricta representación frontal y la exageración de las formas, fueron dejando paso a un mayor naturalismo, como en el arte de los reinados de Ajnatón en Egipto y de Assurbanipal en Asiria.


En el transcurso de los siglos, griegos y romanos impulsaron las artes de la pintura y escultura, supeditadas ambas siempre a la teoría inexcusable del dibujo. Unos cuantos dibujos preparatorios de origen griego y romano han llegado hasta nosotros, sobre tabla, pergamino, metal, piedra o marfil. Los dibujos terminados, tal como se ven en las vasijas griegas, indican la evolución desde el arcaísmo estilizado a la idealización clásica de la naturaleza, e incluso al tratamiento naturalista de la forma humana. En cuanto al dibujo romano, era en general realista, si bien continuaba mostrando influencias griegas. 

En los monasterios de la Europa medieval, los textos religiosos eran inscritos en pergamino, y después embellecidos con iníciales, Márgenes decorados y escenas resaltadas. En la Europa románica, se utilizaban los dibujos como modelo en la mencionada iluminación de manuscritos y también corno cartones o estudios, para frescos, esculturas, y otras modalidades artísticas.



Durante el Renacimiento, el redescubrimiento humanista del clasicismo grecorromano, la invención de la imprenta y la gran variedad de papeles y de utensilios disponibles, impulsaron el desarrollo del arte del dibujo. Ya sea Como estudios preparatorios para pinturas o esculturas o, por primera vez en Occidente, como obras de arte independientes, las obras maestras del dibujo de los artistas renacentistas revelan comprensión de las formas naturales y su idealización.


Los dibujos del siglo XVII tienden a expresar un dramatismo y una energía de corte barrocos, en contraste con el apacible orden arquitectónico de la época. Los dibujos del siglo XVIII, típicos del estilo rococó, con un enfoque neoclásico muestran figuras realizadas con gran fuerza que contrastan con los dibujos discretos y realistas de temas cotidianos que satirizaban la guerra y la injusticia.


El creciente ritmo de cambio político y económico de la época moderna quedó reflejado en la gran variedad de estilos artísticos tales como el neoclasicismo resurgente de las tensas figuras lineales y de los retratos, el romanticismo representado en las tonalidades de los dibujos y el realismo un tanto agresivo de  numerosas caricaturas satíricas.


En el siglo XX el dibujo tiende a ser constructivista aunque  más abstracto. El surrealismo francés y el expresionismo estadounidense inspiraron dibujos más abiertos y espontáneos. También se empezaron a explorar la textura, las escalas, al tiempo que continuaba el interés por los dibujos de contorno tradicionales.


Ahora en la actualidad, comenzando el siglo XXI y ante la supremacía de los medios electrónicos de comunicación, el dibujo tiende a ser reemplazado por una gran diversidad de formas y expresiones gráficas, que desde la óptica contemporánea se describen como “disciplinadoras” de la población, en la medida en que van transformando la definición de los espacios urbanos y transforman la división tradicional entre espacio público y espacio privado.

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